Leí la página ávido de encontrar alguna pista sobre el propósito de todo esto. Creo que puedo entrever algo en la maraña confusa de su extraño planteamiento: un diálogo entre alguien encerrado en un escaparate y un viandante (!). Todo indica que Damián Alonso, presumible protagonista y quizás autor de todo esto (aunque no he encontrado referencia a ese nombre en ningún otro documento de la casa), inicia algún tipo de camino personal con el objetivo de “salir” de su encierro.

Quizás sea ése el sentido de este sótano oculto: un lugar de reflexión donde trasladar los pensamientos ”desnudos” del alma y salir sólo cuando ya ”no quede nada” por decir.

Pero bajo esa hipótesis no pude comprender la configuración de la estancia, que me ofrecía 2 puertas de acceso a quién sabe qué, y ninguna indicación o señal que las distinguiera. Releí sin éxito el texto en busca de algún indicio. Si esto había de ser un camino, no entendí en ese momento por qué su primer paso presentaría ya una disyuntiva.

Decidí sin más abrir la puerta a mi derecha y accedí a una nueva celda de idéntica configuración: tres muros equiláteros, dos de ellos con puertas (una de ellas la que yo atravesé para acceder a la sala.) Ninguna identificación, signo o marca distinguía esta cámara de la anterior. No puedo decir que esta simetría me sorprendiera más de lo que ya estaba. Al igual que en la celda anterior, una mesa presentaba una nueva página manuscrita que me apresuré a leer.

Principio