El segundo manuscrito muestra algún tipo de viaje iniciático por parte del protagonista Damián. Se consolida mi hipótesis de que este sótano puede estar vinculado a algún tipo de ejercicio espiritual o de reflexión. Es difícil anticipar el carácter de la misma, dado que las referencias de los textos son confusas. En este último caso todo parece girar en torno a la idea de ”sólo sé que no sé nada” atribuida a Sócrates en los textos de Platón.

No consigo interpretar aún el contexto en el que se presentan las historias, con Damián Alonso encerrado en un escaparate y siendo interrogado por alguien. Creo que el formato de diálogo pueda ser una referencia al estilo empleado por Platón en sus textos y quizás por ello la referencia al famoso aforismo. En cualquier caso, es obvio que quien haya escrito todo esto está jugando con la metáfora (acaso con varias metáforas anidadas), que tendré que analizar con más calma.

No sé si pierdo algo al precipitarme. No sé si todo este sótano está pensado para ocupar una celda durante largo tiempo y reflexionar sobre el significado de cada manuscrito. Pero me vence la curiosidad de explorar nuevas cámaras y entender las dimensiones y estructura general de este enigma. Avanzo, pues, por la única puerta posible para encontrar una nueva estancia triangular, idéntica a las anteriores. En este caso, sin embargo, las tres paredes tienen puertas.

No voy a poder evitar lanzarme de inmediato a leer el nuevo manuscrito, pero sin falta después de hacerlo trazaré una hipótesis sobre la geometría de este lugar. Improvisaré algún mapa de la estructura en base a las formas y ángulos que hasta ahora he encontrado. Es obvio que respeta algún modelo geométrico que quizás pueda deducir.

Pero, de momento, una nueva página me espera:

NOCHE